Filipinas, delantales de lona y pantalones pensados para negocios atendidos por la misma familia: turnos que se alargan, lavados seguidos y varias manos usando la misma prenda. Aquí reunimos cómo se resuelve la dotación cuando el equipo es pequeño y no hay margen para reponer cada mes.
En restaurantes familiares y cafeterías de barrio, la ropa de trabajo se elige por lo que aguanta el turno, no por catálogo. Estas son las piezas y criterios que más consultan los equipos que nos escriben.
Si aún no sabes por dónde empezar, revisa primero cómo trabajamos cada pedido en nuestro proceso de confección.
Sarga mixta de 210 g/m² con paneles de malla en espalda y axilas. Pensadas para quien pasa ocho horas frente a la plancha o el horno y necesita que el cuerpo respire sin perder presencia frente al cliente.
Lona de algodón de 340 g/m², peto alto y esquinas reforzadas con cuero ecológico remachado. Es la pieza que más se gasta en parrilla y pastelería, y la que conviene revisar antes de reponer dotación.
Cofias ajustables y pantalones con cintura elástica que se entregan por lote y por talla. Así cada cocinero recibe lo suyo sin que sobre ni falte, y el uniforme se ve parejo en el pase.
Telas probadas a 60 °C en lavandería industrial: no encogen de más ni destiñen. Importa cuando el local lava a diario y la prenda tiene que durar más de una temporada.
Se puede bordar el nombre del restaurante en el pecho izquierdo de la filipina. Un detalle pequeño que ordena la imagen del equipo en salón y barra.
Antes de armar la lista de uniformes para una brigada familiar o un local pequeño, conviene fijar algunos puntos. Aquí van las definiciones que usamos en Delectable Wear para que nadie asuma algo distinto a lo pactado: tallas, telas, bordados y tiempos de reposición.
Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.